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Colaboraciones.

El tercer sector.

La definición aprobada por el Consejo Estatal de ONG de Acción Social, el Tercer Sector de Acción Social (TSAS) se define como “el ámbito formado por entidades privadas de carácter voluntario y sin ánimo de lucro que, surgidas de la libre iniciativa ciudadana, funcionan de forma autónoma y solidaria tratando, por medio de acciones de interés general, de impulsar el reconocimiento y el ejercicio de los derechos sociales, de lograr la cohesión y la inclusión social en todas sus dimensiones y de evitar que determinados colectivos sociales queden excluidos de unos niveles suficientes de bienestar”.

Durante los últimos años de la crisis, el número de personas con necesidades básicas como alimentación, vivienda, ropa, no cubiertas ha aumentado. Esto ha llevado a que el amplio espectro de Organizaciones Sociales se haya flexibilizado para cubrir las nuevas, diferentes y abundantes demandas sociales. Los desahucios, han pasado de ser casos muy esporádicos a que su porcentaje se haya elevado hasta cerca del 9% de entidades financieras que se dedican a ello. También ha adquirido más relevancia el papel de denuncia de la pérdida de los derechos sociales, coincidiendo con las acciones reivindicativas de movimientos cívicos. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones se dedican a la intervención directa (53,1%) en materia de inserción laboral, formación y educación, asistencia psicosocial, atención de día, ayuda a domicilio y alimentación.

En nuestra empresa siempre hemos llevado una línea de colaboración con entidades del tercer sector, con el objetivo de intentar integrar socialmente a personas de colectivos en riesgo de exclusión.

Fuente para consultas más detalladas:

 

Riesgo de exclusión social.

¿Quiénes son aquellos que están en riesgo de exclusión social?

Inclusión y empleo: ¿Cómo saber más sobre ello?

Los grupos de personas en riesgo de exclusión social son considerados los siguientes: Internos y ex reclusos, toxicómanos y alcohólicos en proceso de rehabilitación, minorías étnicas, perceptores de la renta mínima de inserción, víctimas de violencia doméstica, jóvenes de 18 a 30 años que hayan estado tutelados por la Administración, inmigrantes ajenos a la UE y emigrantes retornados son graves necesidades personales y familiares.

La terminología surge a mediados del siglo XX y ha ido, lentamente, integrándose en todas las sociedades avanzadas.

Entre nuestros objetivos no está solamente el lucro mercantil. No consideramos éticamente aceptable que las empresas, además de con los correspondientes impuestos, no devuelvan a la sociedad parte de aquello que la sociedad del brinda. Y ¿qué mejor forma que ayudando a aquellos colectivos en apuros?.

No es fácil colaborar continuamente con el tercer sector; implica más de trabajo, más preocupaciones y más responsabilidades. Pero también significa recibir una gran dosis de satisfacción personal y colectiva. Y entre el tercer sector, además de con los grupos de exclusión social, nuestra empresa colabora con otras entidades de apoyo a las Protectoras de Animales, aquellos seres vivos no humanos, pero que tienen un enorme conjunto de valores que enseñarnos.

Escuela de formación Juan Soñador.

Con la Fundación Juan Soñador tenemos activado un convenio de colaboración que permite que los alumnos hagan prácticas en nuestra empresa. Esas tareas les proporcionan conocimiento práctico que, añadido a los conocimientos que les son impartidos en las etapas formativas en los centros de Juan Soñador, les hacen mucho más eficientes en sus tareas laborales. Un valor añadido que será muy valorado por las futuras empresas a las que puedan tener acceso.

C.I.S. León

Centro de Inserción Social “Jesús Haddad Blanco”, de León.

Con el CIS de León mantenemos una relación desde el 2016, aportando tanto prácticas como contratos de trabajo remunerado para algunos de los internos que tienen autorización para poder salir del recinto y efectuar estos servicios.

Aunque algunos de las personas han colaborado con nosotros solo a efectos de labores en fase de prácticas formativas, otros varios han continuado, y continúan, trabajando con nosotros con contratos a tiempo parcial y en todos aquellos periodos de tiempo en que tenemos posibilidades de brindarles trabajo. No es fácil, en los tiempo que corren, hacer contratos a tiempo completo y en largos periodos; pero nuestra valoración es muy satisfactoria y no tenemos la menor duda de que remita esta nefasta crisis que nos ha arrastrado hasta donde nos ha arrastrado, haremos todos los esfuerzos posibles por integrarles en nuestra plantilla de forma definitiva.